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Osteoporosis, osteomalacia, cáncer de pecho, ovario, colon y
próstata, dolor crónico, debilidad, fatiga crónica, enfermedades autoinmune
como la escleorosis múltiple y la diabetes tipo 1, elevación de la presión
arterial, enfermedades mentales, depresión, desórdenes afectivos
estacionales y posiblemente con la esquizofrenia, enfermedades del corazón,
artritis reumatoide, psoriasis, tuberculosis y enfermedad inflamatoria del
intestino.
Te sorprenderás saber cual vitamina puede estar ligada a tales enfermedades.
Vitamina D: Representa un papel importante en el mantenimiento de órganos y
sistemas a través de múltiples funciones tales como: regulación de los
niveles de calcio y fósforo en la sangre, promoviendo la absorción
intestinal de los mismos a partir de los alimentos y la reabsorción de
calcio a nivel renal. Con esto contribuye a la formación ósea, siendo
esencial para el desarrollo del esqueleto, sin embargo en dosis muy altas
puede conducir a la resorción ósea. Esta vitamina D es la encargada de
regular el paso de calcio (Ca 2+) a los huesos. Por ello si la vitamina D
falta este paso no se produce y los huesos empiezan a debilitarse y a
curvarse produciéndose malformaciones irreversibles (el raquitismo). Esta
enfermedad afecta especialmente a los niños. También inhibe las secreciones
de la hormona paratiroides (PTH) desde la glándula paratiroides y afecta el
sistema inmune por su rol inmunosupresor, promoción de fagocitosis y
actividad antitumoral. La deficiencia de vitamina D puede resultar del
consumo de una dieta no equilibrada aunada a una inadecuada exposición
solar. También puede ocurrir por desórdenes que limiten su absorción o
condiciones que limiten la conversión de vitamina D en metabolitos activos,
tales como alteraciones en hígado o riñón o raramente por desórdenes
hereditarios. La vitamina D2 se deriva del ergosterol en la dieta, mientras
que la vitamina D3 se deriva del colesterol vía 7 dehidrocolesterol. Los
rayos ultravioleta de la luz solar son responsables de la producción de
ambas formas de vitaminas. En ciertas partes del mundo con limitada cantidad
de luz solar existe la posibilidad de que la cantidad de vitamina D no sea
suficiente para prevenir esta posibilidad, la leche se fortalece actualmente
con la vitamina D2. Por otra parte, no podemos exceder el estar expuestos a
la luz solar, de hecho, muchos médicos no lo recomiendan. Cuánta vitamina D
necesitamos:
* Por encima de 150 ng/m/ es tóxico
* 30-60 ng/m/ es óptimo
* 20-29 ng/m/ es suficiente
* 9-19 ng/m/ carencia (raquitismo mayor riesgo de
cáncer, fallos en las respuestas antimicrobianas, huesos frágiles, etc,
La vitamina D es una prohormona por lo que no tiene actividad
hormonal por si misma pero si se convierte a hormona activa 1, 25 D a través
de un mecanismo de síntesis muy regulado. La producción de Vitamina D en la
naturaleza al parecer requiere de la presencia de rayos UV, incluso la
vitamina E en alimentos comestibles es derivada en última instancia de
organismos desde setas u hongos a animales los cuales no pueden
sintentizarla sino a través de la acción de los rayos solares en algún punto
de la cadena sintética. Por ejemplo, los peces contienen vitamina D solo
porque consumen algas del océano que sintetizan la vitamina D en aguas bajas
por la acción de rayos UV. En el 2007 se descubrió que la vitamina D parece
cumplir también funciones antienvejecimiento: las personas con niveles
elevados de esta vitamina poseen telómeros más largos que las personas con
menos cantidad de la misma a la misma edad. La longitud de los telómeros se
asocia al estado de envejecimiento real cuanto más largos se
mantienen los telómeros más jóvenes biológicamente se mantiene el organismo.
De modo que se sugiere consumir una dieta con dosis suficiente de vitamina
D, los prejuicios
que ocasiona no son compensadores por sus beneficios. En general, el consumo
de la vitamina D debe comenzar desde la infancia para formación de huesos
saludables. Luego de los 45 a 50 años es normal la deficiencia de tal
vitamina. Por ello, se recomienda un examen con el fin de prevenir la
deficiencia de vitamina D. Si usted padece de fuertes dolores de caderas,
rodillas, tobillos, brazos, espalda, cuello son señales que podrían estar
asociados con la deficiencia de tal vitamina. Tengan presente que muchas
enfermedades catastróficas comienzan con padecimientos simples como
deficiencia de vitaminas.
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